¿Te sigues capacitando? La capacitación continua ya es un requisito indispensable

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“Aprender poco es peligroso”, dijo Alexander Pope, uno de los poetas ingleses más reconocidos del siglo XVIII.  Para resolver este problema existe la capacitación continua.

Aunque esta frase fue pronunciada hace varios siglos, está más vigente que nunca por dos motivos: el primero, el mercado laboral está colmado de muchísimos profesionales altamente calificados que compiten por las mejores posiciones. Su potencial radica no solo en su talento, sino también en la capacitación continua, lo que los ayuda a profundizar o actualizar conocimientos y habilidades que, en definitiva, los destacará por encima de sus colegas. En segundo lugar, las tecnologías digitales avanzan a un ritmo firme y atraviesan a todas las profesiones e incluso impactan en las actividades cotidianas. Un ejemplo: todos hemos tenido que aprender –en base a la práctica- a utilizar los teléfonos inteligentes mediantes los cuales realizamos muchísimas tareas. A nivel profesional, los docentes deben capacitarse para poder enseñar a sus alumnos a través de plataformas digitales, y el mismo desafío tienen los médicos para gestionar turnos e historias clínicas de sus pacientes.

 

En síntesis, la capacitación es muy importante. Y es un proceso sin fin. Por eso, más allá del nivel educativo que uno tenga, hay que seguir aprendiendo. Por este motivo, y dada las demandas del mercado laboral, los profesionales deben sumar a su formación alguna capacitación o entrenamiento complementario que contribuya a su desarrollo para que se especialice en determinada área. Las organizaciones están al tanto de la importancia de la capacitación permanente de sus colaboradores. De hecho, muchas cuentan con programas especiales mediante los cuales los empleados pueden actualizar sus conocimientos y capacidades directamente relacionados a sus funciones y a los objetivos estratégicos de la empresa.

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“El aprendizaje es como remar contra la corriente: cuando no se avanza, se retrocede”

Para esto, la capacitación continua debe estar más enfocada en la práctica que en la teoría, puesto que el objetivo es que el estudiante sepa cómo utilizar las herramientas digitales. Además, no se trata de estar sentado dentro de aulas “absorbiendo” información. Hoy, lo que manda es el “saber hacer” y también el relacionamiento. Por este motivo, también es importante rodearse de otras personas con inquietudes similares a fin de que las ideas y la innovación fluyan en un ambiente colaborativo, para que las palabras se conviertan en productos y servicios reales y rentables.

Hoy, más que nunca, y como dice un antiguo proverbio chino: “El aprendizaje es como remar contra la corriente: cuando no se avanza, se retrocede”.

Fuente Digital House

 

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