Microsoft Teams conecta a dos hermanos con el mundo a través del Atlántico

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Anna y Cameron Mclean afrontaron un reto que los llevó a establecer dos récords mundiales Guinness: fueron la primera pareja de hermano y hermana en remar a través de un océano y el par de sexo mixto más rápido en remar a través del Atlántico.

Una gran hazaña en verdad, si tomamos en cuenta todos los peligros que afrontaron, como luchar contra olas gigantes en la más profunda oscuridad, tiburones, enfermedades, agotamiento, mareos, ampollas y lo más serio: discusiones que podrían haber separado a su familia.

 

Otro reto, obviamente, era el estar a la mitad del Atlántico, donde literalmente no había más humanos que ellos, pues los más cercanos se hallaban fuera del planeta, en la estación espacial que orbita el planeta a miles de kilómetros por encima de ellos. Así que, ¿cómo se comunicarían a tierra? ¿Quién les brindaría ayuda información y ánimo que tanto necesitaban?

 

MIcrosoft Teams la herramienta de colaboración, fue el medio que les permitió seguir comunicándose con su familia en Reino Unido y con su equipo en tierra para proporcionarles lo que necesitaban. Anna llevaba un dispositivo portátil de banda ancha para conectar su teléfono móvil a un satélite y poder utilizar aplicación en Teams, con la que pudieron chatear, llamar y hasta transmitir un video desde el Atlántico.

 

Esta herramienta resultó muy importante pues aunque sortearon diferentes peligros lo que peligraba era su relación familiar pues no vieron a ninguna persona durante mes y medio, sólo ellos dos, lo cual no fue fácil. Pero el tener esta herramienta les permitió oír la voz de sus seres queridos en el teléfono cuando necesitaban ánimo y sentir la cercanía y calidez de su familia.

 

Además de que, la información que recibían hizo posible que supieran donde se encontraban en el Atlántico, cuantas millas tenían que remar y como tenían que navegar, por eso, dicen ellos “La información que venía de Teams nos dio una ventaja competitiva…Esa motivación que venía de casa nos dió fuerza.” Dijo Anna. “Nos ayudó a competir en lugar de sólo sobrevivir”.

Cameron ya había practicado remo en la universidad mientras su hermana lo veía sentada. Ella también practicó este deporte cuando entró a la educación superior, desde entonces también amó este deporte, “…siempre quise estar en el agua y mejorar. Me permitió tener claridad de mente, dijo Ana. Aunque le llevó dos años de agotador entrenamiento, cursos y preparación, nada de esto fue suficiente para afrontar las brutales condiciones de la carrera remaron en turnos de dos horas, 24 horas al día y en todas las condiciones climáticas. Su alimento eran paquetes de pasta o fideos liofilizados con agua fría que dejaban en la cubierta para que se calentara pues no podían hervir el agua pues era riesgoso.

 

Tuvieron que llevar todo lo que necesitaban para sobrevivir, alimento, agua, ropa, equipo de primeros auxilios y bengalas de emergencia dentro de un barco de unos 7 metros, llamado Llily pues no podían llevar más peso y nadie les ayudaría si tenían problemas. Partieron de las islas Canarias junto con otras 35 parejas.

Algo terriblemente difícil, dicen ellos, era lidiar con las terribles olas que vienen en todos los sentidos que es como estar en la montaña rusa ya que este movimiento no termina nunca hasta que llegan a tierra. También tuvieron fueron mecánicos, como cuando se rompió su bomba de agua, lo que los dejó sin el vital líquido. Pero nuevamente la tecnología fue un apoyo para ellos pues a través de Teams pedían o recibían el apoyo necesario. Cuando se enfermaban de igual manera, su familia estuvo con ellos en toda la jornada.

 

Su padre Andrew McLean, dijo que fue vital para ellos poder transmitir sus sentimientos a sus hijos durante toda la jornada pues estaban preocupados por ellos y Teams los acercó, de modo que pudieron ayudarles y sintieron la tranquilidad de hacerlo, eso fue lo que los mantuvo a flote.

Aunque estuvieran exhaustos privados de sueño o se sintieran pésimamente recibieron un mensaje de su grupo de Teams que contenía 70 de sus colegas amigos y familia y pensaban: “Vamos hacerlo juntos lo haremos por esas personas allá que nos apoyan.”

Cameron tuvo otro serio problema, un raspón en su rodilla se infectó, Dejándolo en cama y siendo incapaz de remar. Mientras la infección dejaba su cuerpo tomo antibióticos y Anna tuvo que remar 36 horas sin descanso aparte de alimentarlo y recordarle que tomará sus antibióticos pues tenía que dormir para recuperarse. Cuando se recuperó tuvieron una interesante plática donde se dieron cuenta que necesitaban el uno del otro. Eran un equipo de nuevo y fue el trabajo en equipo lo que los impulsó en la carrera a seguir compitiendo, eso hizo que el barco fuera más rápido.“El trabajo en equipo hace que el sueño funcione”, se repetían uno al otro.

 

Otro desafío al que decidieron enfrentarse, fue rebasar a un grupo de muchachos del norte, que les llevaban 108 millas náuticas de delantera, lo cual no sería nada fácil, así que decidieron remar juntos al mismo tiempo para alcanzarlos. Pese a las ampollas, el cansancio, y el dolor aceleraron logrando estar estar junto a sus rivales y rebasarlos. Para mejorar su estado de ánimo y concentrarse cantaban canciones, hacían sus propios programas de televisión y hacían imitaciones.

 

Finalmente, después de 43 días, 15 horas y 22 minutos obtuvieron el lugar número 18. El primer lugar fue para el equipo británico, de cuatro hombres, que llegaron en 18 días.

Días después de haber regresado se estableció el cierre debido a la contingencia por el Covid 19. Anna sigue trabajando para AlphaPeople, usando teams para hablar con personas de 6 países y para hacer reuniones de actualización con sus colegas.

 

Anna dice que durante la travesía pusieron toda su energía en la planeación y ahora hace lo mismo durante el encierro ya que escribe un libro sobre la jornada, sobre cómo remó para competir y no solo para sobrevivir, lo que en estos días cualquiera de nosotros tiene que hacer. Razón por la que recuerda un consejo de su coach de salud mental que dijo: “nuestras mentes son como el motor de búsqueda: tecleas una palabra y te da otras palabras relacionadas con ella, así es que si pensamos en cosas positivas, esto esto te lleva más cosas positivas cada día, todavía pienso: ¿Qué voy a poner en mi barra de búsqueda?.”

El final feliz de esta aventura a través del Atlántico resultó en la recaudación de $39,600 para UN Women y además ingresar al libro Guiness records. Anna dice que le gustaría remar en otro océano pero Cameron opina diferente.

De esta experiencia aprendemos que el trabajo en equipo tiene grandes recompensas y que la tecnología es un factor clave en la comunicación pues nos conecta con el mundo.

Por Gloria Mondragón

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